¿CÓMO RETENER A TUS COLABORADORES DE ALTO POTENCIAL?

El arma más eficaz en la guerra por el talento es la gestión cuidadosa de candidatos para los cargos más importantes. Lamentablemente, el desarrollo de los futuros líderes o altos potenciales de una compañía suele ser poco coherente: no existe un acuerdo sobre las mejores prácticas.

Los criterios de selección son confusos; los colaboradores sólidos a menudo se desmoralizan porque no son incluidos en el proceso; los programas de desarrollo tienden a alejar a los ejecutivos prometedores de las operaciones del día a día.

En un trabajo de investigación de Harvard de largo alcance, se identificaron varios conjuntos de mejores prácticas que usan las compañías con programas sólidos de gestión de talento. Éstas incluyen:


  • Alinear los programas con la estrategia corporativa en vez de adoptar los enfoques estándar que parecen ser eficaces en otras organizaciones. Los programas para altos potenciales de muchas empresas simplemente replican los que existen en otras compañías, como si el talento pudiera desarrollarse con un modelo estándar, sin tomar en cuenta las metas de la organización. El potencial es algo situacional y los programas que lo gestionan deberían estar alineados con la estrategia.
  • Elegir cuidadosamente a los candidatos para los programas mediante una combinación de nominaciones y evaluaciones objetivas para no desperdiciar recursos costosos en las personas equivocadas. Además, una evaluación errada socava la moral de los empleados y la credibilidad del programa completo. Desalentar a una posible estrella por las razones equivocadas puede ser extremadamente costoso.
  • Rotar a las personas en distintos trabajos que encajen con sus metas de desarrollo y experiencias. Los cambios de nivel, unidad organizacional, ubicación, sector y circunstancias ayudan a los ejecutivos a crecer. Idealmente, los trabajos asignados serán nuevos para ellos y requerirán que se adapten a nuevas circunstancias. Mientras más grande sea el cambio en términos de alcance y responsabilidad, mayor será el aprendizaje.
  • Comunicar con honestidad. Las compañías a menudo son reacias a reconocer quién logró ser incluido en la lista de candidatos, pero la única razón real para mantener esto en secreto es que usted sospecha que el proceso es demasiado subjetivo o injusto.
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INFOGRAFÍA - 4 PASOS PARA CREAR UNA MEJOR RED DE CONTACTOS

En la siguiente infografía te mostraremos los pasos para crear una mejor red de contactos:




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14 LECCIONES DE LIDERAZGO DE STEVE JOBS


Luego de la muerte de Steve Jobs, Walter Isaacson CEO del Aspen Institute, periodista, y reconocido autor de biografías, publicó una de las biografías quizás más mencionadas del mundo, convertida rápidamente en un best seller: Steve Jobs.

Luego de unos meses, el mismo Isaacson, escribió para Harvard Business Review “The Real Leadership Lessons of Steve Jobs”, las cuales a continuación te las resumimos:

1) Enfócate
“Decidir qué no hacer es tan importante como decidir qué hacer”, le confió Jobs a Isaacson. Y el autor cuenta que cuando Jobs regresó a Apple en 1997, detuvo la producción de la cantidad de productos que tenían planeados y pidió que se concentraran en sólo cuatro. Cuatro grandiosos productos.

2) Simplifica
La habilidad de Steve Jobs de enfocarse, estaba acompañada del instinto de simplificar las cosas hasta llegar a su esencia, y eliminar aquellos componentes innecesarios. Isaacson destaca una frase del primer folleto de Apple: “la simplicidad es la mayor sofisticación”.

3) Toma toda la responsabilidad
Apple ha tomado la responsabilidad absoluta de la experiencia del consumidor, gracias a que Jobs entendió y aplicó la importancia de que todo el software y hardware de los productos de Apple pertenecieran a la compañía, y así funcionaran en perfecta sintonía familiar. “Las personas tienen otras cosas que hacer en vez de pensar cómo integrar todas sus computadoras y dispositivos”, dijo Jobs.

4) Si te quedaste atrás, da un salto
¿De dónde surgió la idea de Jobs de transformar la industria de la música? Del hecho de haberse quedado atrás en la era de los CDs. Lo que decidió para tomar la delantera en lugar de quedarse atrás, fue crear un sistema integrado que permitiera a los usuarios comprar, compartir, gestionar, guardar, y reproducir su música mejor que cualquier otro dispositivo. Sin necesidad de quemar CDs.

5) Pon a los productos antes que las ganancias
Cuando Jobs y su equipo en los años ochenta decidieron diseñar la original Macintosh, no pensaron precisamente en el dinero que ganarían, ni el que gastarían en hacerla… Lo importante era crear un producto “increíblemente grandioso”.  

6) No seas esclavo de los focus group
“Los consumidores no saben lo que quieren hasta que se lo mostramos”, dijo Jobs.  Así queda claro que no estaba obsesionado con conocer la opinión de los consumidores de antemano, a través de encuestas o focus groups. Porque no es lo mismo investigar a profundidad lo que los consumidores quieren, que preguntarles constantemente qué es lo que quieren. Esto requiere de intuición e instinto. “Nuestra tarea es leer cosas que todavía no están escritas en una hoja”, dijo Jobs.

7) Dobla la realidad
Los colegas de Jobs sabían muy bien que más allá de sus formas, finalmente él conseguía que realizaran el mejor de su desempeño, incluso yendo más allá de lo que ellos hubieran considerado posible. Isaacson rememora la anécdota en que Jobs presionó a su amigo Steve Wozniak para crear un juego llamado Breakout. Si bien Wozniak dijo que le llevaría meses, Jobs insistió en que podía hacerlo en cuatro días. Y así fue.  

8) Imputa
Uno de los legados que Jobs recibió de su mentor Mike Markkula fue el poder de “imputar”. Y de hecho se convirtió en una de las doctrinas de Jobs. ¿De qué se trata? Jobs sabía que la gente se forma una opinión acerca de un producto o compañía, basada en lo que ve: presentación, packaging. Por ello, el excelente diseño era imprescindible para Jobs y para Apple.

9) Impulsa la perfección
Podría decirse que durante el desarrollo de todo producto de Apple, Jobs presionaba una especie de “botón imaginario de pausa” y volvía en el tiempo para revisarlo una y otra vez, hasta que estuviera perfecto. Fue el caso de las tiendas Apple, cuyo lanzamiento fue retrasado hasta que Jobs se aseguró que estuvieran reorganizadas no sólo por categorías sino también por actividades.

10) Tolera sólo a los número 1
La fama de Jobs por su impaciencia y manera dura de tratar a quienes lo rodeaban, es bien conocida. Pero  tal vez no está tan difundido el hecho de que esa forma de ser y hacer provenía de su pasión por la perfección, y su deseo de trabajar sólo con los mejores.

11) Involúcrate cara a cara
Tan paradójico como pueda sonar, el líder de una de las marcas por excelencia de la era digital, era un fiel creyente de las reuniones cara a cara. “Hay una tentación en las redes de trabajo de nuestra era, de pensar que las ideas pueden ser desarrolladas por e-mail o por chat. Eso es una locura. La creatividad surge de las reuniones espontáneas, de las conversaciones al azar”, explicó Jobs a Isaacson.  

12) Conoce el gran panorama y los detalles
Una de las pasiones de Jobs era no sólo prestar atención a lo macro, sino también a lo micro. Uno de los ejemplos que ofrece Isaacson es que en el año 2000 tuvo la visión de crear un “centro digital” donde los consumidores pudieran gestionar su música, videos, fotos, etc.  Primero se introdujo en la creación de los dispositivos personales como el iPod y luego el iPad. Y en 2010, presentó la estrategia sucesora de un “centro” que estaría alojada en la “nube”.  

13) Combina las humanidades con las ciencias
Jobs tuvo la habilidad de conectar algunos extremos que parecerían opuestos: las humanidades con las ciencias, la creatividad con la tecnología, el arte con la ingeniería. Y confesó a Isaacson “De niño siempre pensé en mí como una persona de humanidades, pero me gustaba la electrónica”.  

14) Mantente hambriento, mantente tonto

De acuerdo a Isaacson, Jobs se mantenía hambriento y tonto a lo largo de toda su carrera. ¿De qué forma? Asegurándose que su lado de negocios y su lado de ingeniero, siempre fueran complementados por un lado inconformista, hippie, de sus días rebeldes en los años sesenta, cuando formó parte de una generación que combinó  por un lado a hippies y a geeks de Silicon Valley. 


Fuente: "The Real Leadership Lessons of Steve Jobs" - HBR 2012
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LA MALDICIÓN DE UN EMPLEADO CON EXCELENTE DESEMPEÑO


Algunos comportamientos que te ayudan a tener éxito también pueden impedir tu avance.

El típico empleado con un excelente desempeño generalmente es:

1. Orientado a los resultados
El empleado con alto desempeño no deja que nada lo detenga. Pero se puede involucrar tanto en sus tareas que ser transparente con sus compañeros o ayudar a otros le puede parecer una pérdida de tiempo valioso.

2. Hacedor 
El empleado de alto desempeño cree, casi siempre con razón, que nadie lo puede hacer tan bien como él. Eso puede hacer que sea malo delegando o que microgestione.

3. Altamente motivado
El empleado de alto desempeño toma en serio todos los aspectos de su trabajo. Pero eso significa que a menudo no puede distinguir entre lo urgente y lo importante.

4. Ansía el feedback positivo
Al empleado de alto desempeño le preocupa profundamente lo que otros piensan de su trabajo. Sin embargo, tiende a ignorar el feedback positivo y se obsesiona con las críticas.

5. Competitivo
Si bien un apetito por competir es sano, el empleado de alto desempeño se compara obsesivamente con los demás, lo que lo puede llevar a un sentimiento crónico de insuficiencia, a apreciaciones falsas y tropiezos en su carrera.

6. Apasionado por su trabajo
Pasa rápidamente de la euforia al abatimiento. Para el empleado de alto desempeño hay una línea muy fina entre el triunfo y la agonía.

7. Tomador de riesgos seguros
Es improbable que el empleado de alto desempeño ponga en peligro a la compañía con una maniobra riesgosa, pero es probable que evite lo desconocido.

8. Movido por la culpa

El empleado de alto desempeño se siente impulsado a producir, pero no importa cuánto produzca, siempre siente que no hace lo suficiente.

Fuente: HBR
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